Blog Gasteiz. Gure iritzia

Gasteizko EAJ-PNV Udal Taldearen Bloga
Blog del Grupo Municipal EAJ-PNV de Vitoria-Gasteiz

pnvgasteiz.eus


10 | Febrero
Nerea Melgosa Vega
SUEÑOS ROTOS

Érase una vez un niño senegalés, Francoise, de 14 años, en el que toda su familia tenía puestas sus esperanzas por el gran futuro que le esperaba. Era brillante en el colegio, entre sus compañeros era querido y estimado. A la salida del colegio trabajaba pescando para ayudar a sus padres. Todo iba bien... hasta que empezó una guerra en su país. Todo lo que él conocía se desmoronó a su alrededor; familia, casa, estudios, amigos… Tuvo que huir de su poblado y dejar detrás todos sus sueños. En el colegio le habían hablado de Europa. Un sitio donde había personas conocidas que habían ido y vuelto en grandes coches. Hablaban de lo bien que les iba la vida y el dinero que ganaban para comprar una casa con agua en el grifo. ¿Por qué no puedo ir a Europa?,  se preguntó Francoise. Mi familia después de esta guerra necesitará dinero y en Europa hay. Yo soy joven para viajar y ellos no. En el camino hasta la frontera se encontró con amigos y con enemigos. Con aventuras y desventuras de las que Francoise no quiere ni hablar. Ni recordar.
Llegó  a la valla, a la maldita valla, y lo que pensaba que era la meta. Esa meta no era más que el infierno. No voy a relatar lo que él no quiere que se cuente. No podía imaginarme que hubiese escenarios tan inhumanos y crudos y menos con menores de la misma edad que uno de mis hijos. Francoise estuvo durante dos años esperando saltar la valla y al final en agosto pudo saltarla.

Érase una vez un joven de 18 años, Ahmed, que tras estudiar fontanería, había montado un pequeño negocio en Alhucemas, al norte de Marruecos. Trabajaba y pescaba. Pescaba y trabajaba. No conocía más mundo que su pueblo y a más personas que su familia y amigos, hasta que un día el primo de un amigo de la infancia llegó con ropa de marca y un coche de marca. Les contó lo bien que le iba todo. Lo estupendo que era viajar hasta Europa. Tarik lo escuchaba con mucha atención ya que uno de sus objetivos vitales era tener dinero y montar un taller más grande de fontanería. Le preguntó al primo de su amigo cuánto dinero podía ganar en un año. Calculó con cuanto de este dinero podía montar su taller y sin más cogió el petate. Vendió su negocio para pagar el pasaje a las mafias y rumbo a lo desconocido.

Érase una vez una joven, de 18 años, llamada Pricella. Su familia era muy humilde en Nigeria. Su madre había tenido otros 5 hermanos más. Algunos trabajan en su pueblo y otros habían emigrado hacia otros países. Siendo tantos no había suficiente para comer y decidió desde muy joven irse de su casa para buscarse un futuro mejor. Le habían hablado de que Europa era la meta de los sueños donde se trabajaba y te pagaban un sueldo que podía hacer que vivieses en una casa sin compartirla con el resto de tu familia. No tuvo miedo y se marchó. Kilómetros andando hasta el mar. El ser mujer no ayuda en tu espera de cruzar el mar, al contrario. Te hace débil debido a que las mafias explotan sexualmente a las mujeres en modo de chantaje-pasaje. Tras tres intentos de llegar a la costa y un embarazo de 8 meses.... llegó a Almería.

Estos tres relatos podrían ser tres historias de las miles que existen en Europa o de las miles que se ha tragado el mar y/o la valla,  pero éstas son especiales ya que les he puesto nombre, rostro y voz. Tuve la suerte de conocer a Francoise, Ahmed y Pricella, gasteiztarras peleándose el día a día para sacar adelante su proyecto de vida, como otras muchas personas venidas de distintos países. Como ellas, Francoise, Ahmed y Pricella vinieron a un mundo mejor escapando  de la pobreza, de la guerra... Se jugaron la vida una y otra vez para llegar a su sueño. Lo triste es que ninguno de los tres lo están cumpliendo ya que vinieron a trabajar y en este momento no hay ni trabajo ni contratos para legalizar su situación. Se puede pensar que lo mejor sería que volviesen a su casa ya que por lo menos están con su familia y/o seres queridos, pero cuando les haces la propuesta miran para otro lado, agachan la cabeza y te dicen: “No puedo volver diciendo que he fracasado”.

  • nerea melgosa. inmigrantes
  • concertinas
  • pateras
  • mafias
  • experiencias
  • solidaridad
  • vida

Comparte este post
  • Compartir
  • Meneame
  • Delicious

Envía un comentario

Introduce los caracteres que aparecen a continuación para publicar el comentario.